Primera vez.

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El relato que voy a contar a continuación fue mi primera experiencia con los setas alucinógenas. He de decir que estaba bastante asustado por probarlos, pero la verdad es que recordaré esta noche por el resto de mi vida. Esta noche estábamos Joe, Pablo, María, Adrián, Lucas y yo.

El día seleccionado para el acontecimiento fue un viernes por la noche. Nos fuimos a casa de Joe, donde tras acomodarnos y prepararnos (mis amigos, quienes ya habían hecho esto antes, tenían el que me pareció un extraño ritual de quitarse las camisetas; al cual yo me acomodé pues me pareció gracioso). Tras meditar bastante mi decisión de tomar las setas, acabé tomándolas. Todo el miedo desapareció en cuanto tragué mis 3gramos correspondientes, pues ya no había vuelta atrás, así que me relajé y nos pusimos a hablar todos mientras escuchábamos música de fondo. Pese a que estaba bastante relajado y tranquilo, he de admitir que estaba bastante nervioso por lo que podía ocurrir y además mis amigos me dijeron que no esperara nada, porque no iba a ser ni cercano a lo que me pudiera imaginar y me iba a centrar en que pasara algo ignorando por tanto lo que realmente estaba pasando; pero llegó un momento en que el esperar hablando se hacía aburrido, y quería hacer cosas, no quería quedarme ahí sentado, así que Adrián y yo nos fuimos al garaje, donde había unos guantes y un saco de boxeo... Y un casco de moto. El saco de boxeo ya estaba muy visto así que fuimos así de inteligentes de probar a ver si dolía pegarnos en la cabeza con guantes de boxeo mientras llevábamos un casco de moto. Para nuestra tristeza, nuestro experimento duró poco pues los padres de Joe llegaron en apenas unos minutos viendo la escena de dos personas sin camisetas, con guantes de boxeo y cascos de moto, pegándose el uno al otro. Debieron de pensar que estábamos en drogas pero la verdad es que para entonces eso solo era nuestra estupidez. Nos dimos cuenta de que no podíamos estar en casa al menos hasta que sus padres estuvieran dormidos y nosotros sin hacer ruido. Para entonces eran las 10pm.

Salimos al bosque por un sendero que había desde cerca de la casa de Joe, pues vivía en una pequeña cabaña a unos cientos de metros de un gran bosque. En cuanto salimos a fuera todo cambió. Una profunda tranquilidad inundó mi corazón, recorriendo todo mi cuerpo en apenas unos segundos; me sentía como si estuviera caminando por mi casa, por una casa que pese a que era reconfortante y agradable (y tenía mala calefacción) no dejaba de asombrarme. Era increíble... Una paz absoluta, casi sentía que ese sitio era parte de mi, o yo era parte de el; pero lo único que interrumpía esa tranquilidad era una infinita fascinación por lo que veía, que pese a que era poco por la oscuridad, era único; y aunque ya lo había visto otras mil veces, era diferente, pero siguiendo lo mismo al mismo tiempo.

Llegamos a un pequeño ensanche del sendero y decidimos que lo que teníamos que hacer era tumbarnos en coro con las cabezas juntas, todos mirando al cielo; pues todos sentimos que eso era lo correcto. Y vaya si estábamos en lo cierto. Al tumbarnos, miramos al cielo cubierto por las estrellas, que pese a estar mayoritariamente cubierto por los árboles, era espectacular. Cerré los ojos y me dejé llevar. Podía sentir la paz en el ambiente, no sabría como describirlo porque he llegado a la conclusión de que sencillamente es algo tan mágico que es indescriptible; pero fue una conexión con algo mucho mas profundo que los sentimientos físicos. Pese a que fue una conexión breve, empecé a darme cuenta de lo que esta droga causaba... O eso creí. Oí como los demás se levantaron y empezaron a hablar en tono mas alto del normal, así que me levanté después de ellos preguntándome que pasaba, sin saber lo que descubriría en apenas unos segundos. Mis amigos... Ya no eran mis amigos, tenían todos cara de animales. Lucas parecía un gato, pues le pude distinguir claramente pelo en la cara y juraría que hasta dos orejas en lo alto de su cabeza... Por otro lado María parecía el mismísimo diablo. Con una cara que me pareció físicamente larga, tenía unos rasgos siniestros y diabólicos, pero eso a ella no le sentó nada bien, e incluso dijo que habíamos herido sus sentimientos al decir eso. La cosa se empezó a poner seria cuando vimos que en cuanto mas nos fijábamos mas claras y realistas se hacían esas caras, así que a Lucas se le ocurrió sacar nuestros teléfonos e iluminar nuestras caras mientras decíamos quienes éramos, pues pese que yo era consciente de que solo eran alucinaciones, María se estaba empezando a asustar bastante.

Una vez resuelto el misterio de las caras, seguimos caminando hasta llegar al final del sendero, que daba a una pequeña carretera de asfalto iluminada por un par de farolas. Había muchísima niebla, y éramos capaces de distinguir los rayos de luz que creaban los rayos de las farolas o incluso de algunas casas. A mi sencillamente me dejó Maravillado. Torrentes de información me pasaban por la cabeza sobre las farolas y todo lo que veía; todo para sencillamente intentar explicarme a mi mismo porque me producía tanta fascinación, pero eso solo causaba que admirara y apreciara mas su belleza. Me sentía feliz. Un árbol era una fuente de luz inagotable, de la cual brotaba luz sin cesar, un árbol...el origen de toda forma de vida, un ser milenario, mágico. La carretera: un camino infinito e inexplorado que debíamos seguir, el cual identificábamos como la vida misma. No me mal-interpretéis, el arbol, la carretera y la farola tenía el mismo aspecto con el que una persona sobria lo vería, pero la fascinación que causaba... Eso era la magia. Era como si lo vieras por primera vez en tu vida, y te trataras de explicar como podías saber tanto de ello sin realmente admirarlo como lo hacías ahora.

Finalmente llegamos a un parque que, para mi sorpresa, era solo un parque. Ahí estuvo mi error: con tanta admiración por todo lo demás me llegué a esperar un parque que me pareciera un parque de atracciones lujoso y grandioso, pero solo vi... Un parque. Así de simple, pero esa simpleza me dejó, una vez más, fascinado. Tuve un pequeño momento de confusión al ver un gran edificio que contrastaba con la simpleza y creatividad del parque. Eran unos baños. Me pareció monstruoso, estaba confundido... No sabía como eso podría haber llegado ahí, pero no le di mayor importancia pues estaba hablando con Joe sobre la vida y la sociedad, y sobretodo las barreras sociales aunque eso es otra historia aparte.

Mi cabeza procesaba atropelladamente toda la información que aparecía repentinamente en ella, y esque tenía acceso a cualquier cosa que pudiera haber aprendido en algún momento de mi vida. Fue un momento de suma lucidez. Pensaba en algo, y procesaba todo lo que sabía de ello a la vez, haciendo que llegara a conclusiones sobre todo lo que quisiera en apenas unos segundos. Era una sensación increíble resolver tantas dudas que me aparecían sin mas y que nunca había antes resuelto con tanta fluidez.

Aún así, había preguntas que no supe responder, ya que no le veía ninguna salida... Que somos? Como vivimos? Como pensamos? Preguntas muy básicas que realmente son imposibles de responder.

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Estaba en medio de mis meditaciones cuando de repente Adrián me vino muy euforiado y con una sonrisa de oreja a oreja me dijo: mira al suelo. No entendía el porque de la situación, pero de todos modos lo hice, ya. Continuación me dijo interrumpiendo su increíble sonrisa: " somos gigantes!" Mientras hacía que caminaba como un gigante. Y wow. De repente me di cuenta de la inmensidad de nuestro cuerpo. Podía fijar la vista en el suelo, y ver la gran distancia que había entre mi cabeza y el suelo, lo que me hizo sentir sencillamente enorme.

A continuación, mientras Adrián y yo jugábamos a ser un par de gigantes, oímos a los demás que parecían estar bastante sorprendidos por algo, así que corrimos con nuestros pasos de gigantes hasta donde estaban, a unos 5metros de una papelera, casi asustados, señalándola. Con una risa mezclada con alucinación y miedo, nos preguntaron si también veíamos a la señora sentada en el suelo cerca de la mesa... Si; se referían a la papele...espera. Ya no sabía decir lo que era, y en apenas unos segundos estaba totalmente convencido de que era una mujer con un paraguas sentada enfrente nuestro. Empecé a sentir bastante temor, pero entré en razón y me dije a mi mismo que solo era una papelera, así que armado de valor, fui hacia ella y la toqué con la punta del pie para asegurarme. En cuanto la punta de mi pie tocó la papelera, me sentí estúpido y vi lo cómico de la situación. 5 minutos después emprendimos la vuelta a casa, donde empecé a ver como pequeñas setas donde debería estar la cabeza de la gente, o hasta cabezas con características de setas.

Para cuando llegamos a casa ya eran las 3am, y se estaba empezando a pasar el efecto de las setas, pero ese sentimiento de paz prevalecía sin flaquear en ningún momento. Lucas y María se fueron a 'duchar' mientras nosotros nos tumbamos en los sofás a descansar un rato mientras hablamos de lo ocurrido y demás. Podía volver a sentir el ambiente, pero una vez mas, no se como describirlo. Era como si desarrollaras un nuevo sentido el cual consistía en notar y de alguna manera 'sentir' lo que estaba pasando. Un buen ejemplo sería la música; según el ritmo de la música iba variando y cambiando tu lo ibas sintiendo, pero no se acerca a nada que puedas haber sentido en tu vida anterior, es completamente como una nueva dimensión.

Una vez Lucas y María hubieron terminado su ducha, nos encaminamos en una caminata de una hora a un sitio de 24/7, donde compramos toda la comida que pudimos por el dinero que teníamos (que pese a no ser mucho nos dio para tener una comida decente). Pablo llevaba un sujetador de pinchos en medio del lugar, y yo iba llevando a Adrián en un carrito de compras por el parking. Volvimos a casa a las 5.30 am y pese a que el efecto de las setas en si ya se había pasado, dejó en mi una profunda paz, tranquilidad y felicidad que no había sentido en mi vida.
No me di cuenta de cuanto esta experiencia había cambiado mi vida hasta el siguiente lunes o martes, pues el sábado y domingo pensé que aún quedaría algo de ellas en mi organismo, pero no. Eso parece ser el legado que esta experiencia me ha dejado. Desde el mismo día después de tomar las setas, empecé s admirar mucho mas la belleza tanto en la vida cotidiana como un simple árbol, como en el arte o en la música.

Sinceramente, esto no tiene precio. Fue la noche mas increíble de mi vida, y de verdad creo, que todo humano en la tierra debería tener el derecho por escrito de probar esta experiencia al menos una vez en la vida. Para mi valdría todo el dinero del mundo, pero justamente por ello, creo que toda persona debería probarlo al menos una vez en la vida.

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